
Hace un tiempo que no tengo más tiempo.
Entonces sueño, (o creo que sueño) con que voy caminando con un enorme reloj de arena en la espada, mientras arrecia una lluvia de despertadores que suenan todos a las 6am.El día comienza y ya no tengo tiempo.
Entonces un cronometro con piernas comienza a saltar a mi alrededor y me informa de todas las cosas que no voy hacer por falta de tiempo.
El tiempo es relativo –me digo a mi mismo- pero esa ley física no me alcanza, necesito tiempo, un día de 30 horas, 30 horas en una hora tiempo y más tiempo para tener tiempo donde practicar eso de la relatividad.
Cuando era niño y luego adolescente, llegaba siempre temprano.Era el primero en el cumpleaños (siempre el cumpleañero se estaba aprontando y su mamá decorando la torta o poniendo el mantel). Y yo estaba ahí… con tiempo.
Luego de a los 20 recién puestos, me ponía histérico cuando mis novias no llegaban en hora. ¡Que desenfado, llegar 15 minutos tarde!
Ahora a mis 30, Karina siempre me dice: ¿Vas a venir o qué? Mientras de tensa esperándome en la puerta. Y yo a medio afeitar pidiendo… tiempo.
Estoy comenzando aterrarme con la idea en que lo relativo pasa porque con el tiempo yo me eh vuelto más lento.O quizás el mundo más rápido.
Como sea, casi sin tiempo descuide mi blog y otros jardines, espero que sepan perdonar la demora, no prometo mejorar pero quizás mañana la raspadita de la vida me regale unas horitas para compartir con ustedes.
Por ahora sólo puedo decirles que marque 47.33 en la Nike 10K, 1.33 minutos más que el año pasado.