
Mi ingesta diaria, incluye aproximadamente unas 3 bananas.
Algunas veces en la mañana, aunque la mayoría de las veces al mediodía, donde suelo tener un almuerzo frutícola compuesto por bananas, manzanas y o peras así como alguna que otra fruta de estación que sustituya a las segundas.
Sin embargo de un tiempo a esta parte las bananas me han defraudado notablemente, la razón de mi desazón hacia los plátanos, la constituye la banana que hoy día es abundante en plaza. No sé bien que variedad es, pero estoy seguro que esta es obra de los creadores de la oveja Dolly.
Su amarillo es muy alimonado y se caracteriza por una textura muy suave y un sabor intenso a nada.
Así es señores; las verdulerías están vendiendo bananas insípidas. Y realmente parece ser un alarmante fenómeno que se extiende en la capital ya que probé las que ofertan en los suburbios y también las de zona céntrica y todos los puestos parecen ostentar el mismo tipo de fruto.
Quizás a ustedes le parezca una tontería este reclamo, pero hasta cuando debemos tolerar que la industria alimenticia nos quite el sabor a todo.
Muchachos; si vamos a manipular genéticamente un fruto, al menos mejorémoslo en sus prestaciones; que la banana tenga un gusto a Bubalu es preferible a la ausencia de sabor.
En fin estoy indignado, sepan comprender.
Mr. Wolf