
En primer lugar, aún no he abandonado este blog.
En segundo lugar, bueno luego de meditarlo decidí que debía rengancharme con este post:
Mi hermosa compañera y yo estamos esperamos el advenimiento al mundo de un nuevo ser.
Un cachorro de hombre digamosle.
De mi parte calculo que sucedio de la manera que lo grafico en el primer garabato, en fin sintenticamente una loca carrera en el torrente de la vida celular que concluye con un fecundo choque y lo consecuente a nivel genético.
En esta escena ilustro lo que yo pienso que fué el momento previo a la meta espermica
de mis

muchachos con cola.
En lo breve de la reseña, lo siguiente fue enterarse. Eso paso aproximadamente entre unas 6 o 7 semanas después del primer evento.
El primer día fué con el amigo de las 2 rayitas, el estupor, la sorpresa etc todo eso.
Al segundo día fuimos a un laboratorio y al tercer día ya estabamos frente a un ecografo viendo con una emoción increíble como ese pequeñito ser de unos pocos milimetros ya tenía un corazoncito latiendo.
Luego muchas idas y vueltas, de bajan planes de la cartelera y se cuelgan nuevos e increíbles metas, derrepente mi vida paso de andar mirando las masitas en las vidrieras de las confiterias a pasarme un rato frente a la vitrina de una casa de articulos para bebe.

Esta historia ya va por el quinto mes. Podria estar todo el día haciendo garabatos sobre todas las cosas lindas que nos estan pasando, pero a veces me siento tan abrumado que las ganas de bitacorear este punto de mi vida se han ido.
Esto es algo que se vive día a día y quizas la intensidad de esta etapa no me permite ponerme de cronista.
Ya sabemos que va ser varón, ya tenemos un nombre que nos gusta a los dos y ya hemos decidido que a los 7 años lo enviaremos a vivir a
a una escuela espartana... A no esa era otra historia!
Bueno estamos de acuerdo en muchas cosas menos en la parte de la educación espartana y la alimentación con caldo negro etc.

Como puntualización puedo decir que cada uno enfrenta su paternidad de la manera que mejor le sale (supongo).
A mi esta etapa, el saber que tengo un hijo creciendo en la panzita de mi mujer. Me llevo directamente a mi infancia.
Y esa patria mía fué sin lugar a dudas una de las mejores épocas de mi vida.
Saber que viene un niño a mi vida me disparo un secuencial de mi propia vida como niño, quizas porque en el fondo se que más que un hijo la vida me trae un compañero de juegos.
Se que un psicologo tendría un millón de observaciones para hacerle a mi conducta, pero la semana pasada estuve a punto de comprar un fantástico action man, que me recordaba a mi fiel amigo de batallas imaginarias: mi muñequito de acción.
Tengo miedo, ansias, fantasías y mil cosas más en la cabeza.
Un hijo es algo superior a que una araña radioactiva te pique, mutando tu ADN y transformandote en super heroe.
Un hijo es algo que historietas no explican bien (aunque Star Wars es un buen manual de como ejecer la paternidad).
Pero es para mí entender una gran aventura donde no hay formulas ni manuales*, uno tiene el corazón, la memoria y esas ganas locas darle a otro la oportunidad de vivir las cosas lindas que uno vive.
En breve más posteos al respecto.
* Si alguién tiene una formula o manual envienmelo vía e-mail en formato PDF, no aceptare nada
que sea autoría del gordo Bucay.